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domingo, 12 de febrero de 2017

EL GRANO Y LA PLAZA ( Luis Herrero Rubinat)

El Grano y la Plaza (Luis Herrero Rubinat)

La historia se repite. Porque tratándose como se trata de un lugar emblemático de la ciudad de León, y de unas obras polémicas que alimentan sensibilidades temerosas de que se produzcan daños irreversibles en la plaza del Grano, cabría esperar otra actitud por parte del ayuntamiento: una pizca de sensibilidad con el entorno, alguna dosis de prudencia en la ejecución del proyecto y una constante vigilancia en el desarrollo de los trabajos por parte de los responsables municipales. Pues no. Desde el minuto uno en que se iniciaron las obras el ayuntamiento ha demostrado su insensibilidad con el entorno, su bravuconería en la ejecución de los trabajos y la ausencia de control de sus responsables con las actuaciones que se estaban llevando a cabo.
Algunos no pueden entender que nos sintamos dolidos ante las imágenes en las que aparece maquinaria pesada, camiones de gran tonelaje y grandes excavadoras, desfilando por la plaza del Grano como si fueran tanques rusos por la plaza Roja de Moscú. No han comprendido, a pesar de los ríos de tinta que se han vertido sobre el asunto, que se trata de un lugar representativo en la conciencia colectiva de los leoneses y que se han producido escenas ofensivas para la sensibilidad de muchos vecinos. Y tampoco se han percatado de que si el ayuntamiento pretendía tranquilizar a los que temen un desastre patrimonial con esta actuación, la indolencia exhibida, la maquinaria desplazada y las imágenes publicadas no ayudan, para nada, a calmar los ánimos; al contrario, ofrecen oxígeno y argumentos a los detractores del proyecto.

miércoles, 8 de febrero de 2017

Del grano y la paja por Luis Grau Lobo, Director del Museo Provincial de León


Del grano y la paja  por Luis Grau Lobo,  Director del Museo Provincial de León 


Se anuncia una vez más el comienzo de las obras en la plaza del Grano, pero esta parece de veras. Durante estos meses (casi años) de porfía acerca de esta intervención se han proferido tantas palabras, que quizás merezca la pena detenerse un momento en aclarar algunas, casi a título de inventario, por parte de quienes, de una forma u otra, con unos u otros argumentos, nos hemos manifestado en contra de esta actuación. Sobre todo porque quienes han propugnado esta obra desde instancias municipales de hoy y de ayer, han jugado con demasiada frecuencia a enturbiar las discusiones a base de inexactitudes y silencios. 

Primero: El proyecto propuesto no se cuestiona, ni a sus redactores o a los adjudicatarios de los trabajos. Al contrario, su solvencia está probada y la buena intención del primero, acreditada. Ese no es el asunto, sino si tal intervención está justificada, es pertinente, responde a las necesidades e idiosincrasia del lugar a intervenir. De la misma manera que no se curan catarros con intervenciones quirúrgicas o que no se juzgaría una propuesta de sustituir la catedral de León por la calidad estética de un nuevo templo sino por su conveniencia, muchos pensamos que la plaza del Grano no necesita tales obras, sino, sencillamente, un adecuado sostenimiento. Un mantenimiento que se ha hurtado durante mucho tiempo, agravando tal situación los desdenes, atropellos y basura que se le han echado encima, y que solo parecen destinados a justificar lo injustificable: que colocar sus piedras en su lugar y adecentarla puede ser sustituido por un proyecto de cirugía mayor. 

Segundo: Nadie quiere dejar la plaza como está, pues –como es evidente– da pena verla. Se propone mantenerla en buenas condiciones, pero empleando para ello los métodos tradicionales que, precisamente, hacen de ella un ejemplo pervivido excepcionalmente. En la teoría de la restauración hay un concepto clave, la conservación preventiva, que sirve para evitar males mayores, como la prevención en la medicina. Si algo tiene que restaurarse o rehabilitarse, es que no se ha conservado adecuadamente. Este es el caso, pero aún estamos a tiempo para rectificar, y actuar de forma acorde y proporcionada con el objeto de nuestro interés. Además, alguna de las soluciones propuestas (como las hacenderas supervisadas por especialistas) tiene mucho que ver con el tipo de solución urbana y perfil histórico que definen esta plaza. Qué bueno sería que empezásemos a comportarnos de manera congruente con lo que demanda el propio bien que deseamos proteger, y no como queremos actuar por la fuerza de la costumbre. O la de nuestro antojo.

Tercero: Quienes se han manifestado en contra tienen una sola intención: mantener incólume un entorno que valoran entre todos los que conforman su ciudad como uno de los más entrañables y particulares. Si hay otros intereses, ni son computables, ni por mi parte interesan al caso. Y por cierto, ICOMOS no apoyó (después de cuestionarlo) el proyecto municipal, sino que matizó sus primeras opiniones recomendando un cuidado y una forma de actuar que no se han tenido en cuenta aún. A las pruebas (a punto de ser eliminadas) cabe remitirse.

Cuarto: Ha quedado clara la ausencia de un diálogo franco entre las autoridades municipales y la ciudadanía. Un grupo numeroso de ciudadanos encabezados por nombres representativos de sectores culturales no han sido atendidos ni rebatidos. Y lo que es peor, no existen cauces para ello: ignorar ha sido la pauta. Como en la propia plaza, como siempre, se ha optado por dejar descomponerse la protesta, sabedores de lo que cuesta mantenerla, si acaso ensuciándola con alguna declaración mendaz de cuando en cuando.

Quinto: Algún periódico llegó a fotografiar a un ciudadano en silla de ruedas para justificar la necesidad de la obra. Indigno. Igual podría hacerse en cualquier bien histórico, exentos todos del cumplimiento de normas de accesibilidad por razones tan obvias como manipuladas en este caso concreto. La plaza del Grano no puede recorrerse con tacones de aguja, en silla de ruedas o corriendo. En todos los casos, puede admirarse. Y por fortuna, para ir a cualquier sitio de la ciudad no es preciso atravesarla, excepto si se vive en ella. Y para ese concreto caso hay otras soluciones.

Sexto: Se justifica a veces con que solo se tocarán las aceras, pero esa es la primera fase de un proyecto que nadie (nadie) ha dicho que no se vaya a ejecutar en su totalidad. Sobre todo una vez puestas las primeras vallas de obra. Además, las aceras son una de las claves de la plaza. Elaboradas casi artesanalmente con fragmentos calizos de antiguas placas, modeladas por el paso del tiempo, si son sustituidas crearán una franja nueva y diferente que rodeara el pavimento de guijarros como una cinta de seguridad: habremos convertido una plaza popular en un objeto de museo. El tiempo también pinta, afirmó Goya. Y ni se improvisa, ni se puede imitar.

Séptimo: La ciudad se llena de baches y grietas, y se van a gastar miles de euros en una intervención excusable. Pero eso no es nuevo. Acabemos con los precedentes: ¿qué obra de pavimentación o tratamiento físico de un entorno urbano ejecutado por iniciativa municipal merece la consideración de éxito estético en el último cuarto de siglo? Esa es la confianza que despierta una intervención en este lugar, un lugar de cuya excepcionalidad y delicadeza nadie duda... ¿Nadie?

Concluyamos: Claro que es política, señores. Una forma de hacer política que, por desgracia, sigue varada en modelos arbitrarios y rancios. Un estilo de intervención que también atañe a la participación ciudadana en la vida pública. Es política, pero no debería ser esa política, que subsiste de mezclar la paja y el Grano. Pobre plaza pobre.

http://www.lanuevacronica.com/del-grano-y-la-paja


http://www.icom-ce.org/luis-grau-lobo/

miércoles, 18 de enero de 2017

GRANO A GRANO ( II) Rafael Saravia

Grano a grano (II) RAFAEL SARAVIA 
18/01/2017

Grano a grano se satura el aguante, y grano a grano se colma y agranda el estertor ciudadano ante la falta de escucha por parte de las autoridades. Con esta frase comenzaba hace exactamente dos años una columna que hablaba de la reivindicación popular que se despertaba en varios puntos de España para ser partícipes de la organización de los espacios públicos por parte de los ciudadanos. Esa excelsa voluntad de los habitantes de un lugar para responsabilizarse y ejercer su derecho a mejorar y conservar lo que para ellos es un bien común es algo que hace falta en muchísimos aspectos cívicos. Pero al igual que hace dos años lo hacía el barrio de Gamonal en Burgos, en nuestra ciudad, un movimiento ciudadano, ha dado el paso para afrontar de manera participativa las reformas y variaciones que su entorno necesita.

Desde hace varios años esta lucha se ha resuelto contra una corporación municipal que lejos de escuchar y representar a los colectivos de nuestra ciudad, se ha encabezonado en llevar un proyecto a cabo que no gusta a nadie más que a sí mismos.

La plataforma ciudadana ha reunido casi 11 mil firmas en contra del proyecto municipal, mientras que los afines al proyecto de reforma integral de la Plaza apenas se cuentan por unas decenas. Creo que la dicción democrática está más que consolidada en favor de la plataforma Salvemos la Plaza del Grano.

No obstante pudiera decirse que no siempre la mayoría tiene la cualificación técnica para avalar ciertas decisiones, pero da la casualidad que en ese cúmulo de miles de firmas están recogidas las voces de arqueólogos, arquitectos, técnicos e intelectuales que no se mueven de manera baladí en favor de una moda o por el simple hecho de llevarle la contraria a una corporación municipal concreta. No es esta una reivindicación de siglas, es una reivindicación de carácter «patriótico» —permítanme esta chanza que no lo es tanto— en favor de un bien cultural que nos identifica como pueblo y como garantes de una cultura en vías de extinción.

Es realmente paradójico que habiendo propuestas consensuadas por un colectivo tan grande, en el que se plantean alternativas con ejecución técnica impecable (la propuesta de la hacendera popular con la dirección técnica de los hermanos Seoane, que ya participaron en el proyecto de restauración a finales de los 80) y que hasta organismos como el Procurador del Común ve al menos «estudiable», se tengan ninguneadas y se siga en el empecinamiento de reforma con un gasto de cientos de miles de euros para conformar una obra pública que el público no quiere.

Al final, con catas costosas y demás auspicios técnicos, las disquisiciones se centran en si es medieval, renacentista o fruto de la «tardo-movida» de los ochenta. Pero lo verdaderamente importante es que los ciudadanos, los dueños legítimos de su patrimonio, quieren involucrarse en una solución que los representantes de los ciudadanos —véase la paradoja— vetan constantemente.

La solución es sencilla, querido equipo municipal... escuchen a sus representados.

http://www.diariodeleon.es/noticias/cultura/grano-grano-ii_1130416.html

ME DECLARO CONSERVADOR ( Juan Maria G. Campal)

Me declaro conservador

Leía el artículo ‘Somos nuestra exigencia’ de José Antonio Llamas –ese gran poeta leonés de alma universal que, dicen, reside en Cataluña pero cuyo corazón palpita aquí de continuo– cuando va y cita el ‘Ciberadaptados’ de Antonio Manilla, en que dice: «El que mira hacia el pasado es conservador; el que mira hacia el futuro, progresista. Los que consideramos que hay muchas cosas que conservar y no menos que cambiar ¿dónde nos ubicamos?» y mi lunes que en natural tensión aún no desafinaba, claro, vibró trémulamente. Lo hizo sin mi voluntad, e igual se fue mi mente, como tantas veces mis lentos pasos, al más empecinado empeño de los sucesivos gobiernos municipales del PP: la Plaza del Grano, su remodelación. Es remodelar, fija la Academia, «reformar algo, modificando alguno de sus elementos, o variando su estructura» y uno, la verdad, cada vez que lee o escucha «reformar» o «reforma» en boca popular con mando en vario ámbito, se pone, cuanto menos, en guardia, pues enseña la experiencia que –adictos como son al eufemismo– por más que suavicen o decoren su intención la cosa suele acabar en contrarreforma, reforma contra.

Mas, por si mantuviera prejuicio, busqué información al respecto y viendo cómo institución independiente como es el Procurador del Común tuvo no hace un año dificultades para conocer los propósitos de actuación del Ayuntamiento en la Plaza del Grano, cómo dicha institución consideró «respetable alternativa el Proyecto de hacendera para la ejecución material de obras de rehabilitación (no remodelación) del empedrado a valorar por los técnicos en relación con la debida protección del patrimonio cultural de Castilla y León», así como el nulo caso que hizo el consistorio al informe del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, ligado a la ONU a través de la Unesco, que le insistió rectificase «su política contradictoria en relación a la protección del patrimonio cultural y natural leonés para evitar el deterioro de los valores patrimoniales de la ciudad y de su entorno», pues acabé releyendo y preguntándome si, como dejó dicho Victoriano Crémer, en su ‘Historia pequeña de León’, ¿seguirán siendo cómo suelen ser las cosas en este «León monumental y artístico que se nos cae de entre las manos; el León que nos está(n) destruyendo en aras de una aparente modernidad y comodidad, cuando lo que priva, en realidad, es la cuantía del negocio»?

Por ello, ante la remodelación o reforma de la Plaza del Grano –¡hay que ver!– me declaro conservador. ¡Y aún dirán!

domingo, 15 de enero de 2017

EL GRANO DE LA PLAZA ( Camino Gallego)

EL GRANO DE LA PLAZA
Se sabía desde el principio que el arreglo de la plaza del Grano no era un asunto fácil. Hiere muchas sensibilidades y todos tienen una opinión. Pero en general se pueden reducir a dos posturas encontradas: reparar la plaza para que quede como está y cambiar su fisonomía, con aceras anchas que permitan el paseo de muchedumbres, cuando la realidad es que todos cruzan por el medio y apenas si se utilizan unas aceras estrechas que se pusieron en el arreglo que se hizo en 1989, cuando los hermanos Seoane la levantaron para colocar las hileras de piedras y se hicieron esas aceras con piedras sacadas del cementerio de la carretera de Asturias, que se mondó para construir después la Maternidad, que hoy es residencia de ancianos.
El problema es que todo necesita un mantenimiento y si no se hace se deteriora hasta tal punto que parece necesario hacerlo todo de nuevo, pero no es así. No se puede hablar de la plaza sin haberla pisado con detenimiento y si se ha hecho así, no se puede decir que necesite un arreglo integral porque ya dije hace varios meses que con un par de carretillas llenas de morrillos del río sería suficiente para tapar las calvas que ahora existen y que no llegan a media docena. Y pedir el ensanche de las aceras es también superfuo porque por las existentes puede caber un cochecito de bebé y una silla de ruedas, como he comprobado.
Gastar dinero, cuando no abunda es, cuando menos, una insensatez de la que debían huir los gobernantes. Empeñarse en sacar adelante un proyecto de muchos miles de euros, que tiene gran oposición ciudadana es una temeridad. Esta corporación no es la primera que tiene ideas peregrinas. Ya sus antecesores tuvieron que dar marcha atrás en el proyecto de hacer un aparcamiento subterráneo en la plaza de la Inmaculada. Y lo mismo les correspondió hacer a quienes se gastaron nuestro dinero en levantar Padre Isla para poner un tranvía que se llamó deseo, pero no realidad.
Es la tercera vez en pocos años que el Ayuntamiento intenta hacer una obra que muchos vecinos no quieren. Pueden tener el visto bueno de Patrimonio e incluso adjudicada la obra, pero siempre se puede dar marcha atrás, para que te llamen sabio en vez de cosas peores. Intelectuales se oponen a la remodelación y si persisten puede haber manifestaciones. La plaza se ha convertido en un molesto grano.

jueves, 12 de enero de 2017

EL MUNDO DE LA CULTURA SE SUMA AL MANIFIESTO EN CONTRA DEL PROYECTO DE REFORMA DE LA PLAZA DEL GRANO DE LEÓN

EL MUNDO DE LA CULTURA SE SUMA AL MANIFIESTO EN CONTRA DEL PROYECTO DE REFORMA DE LA PLAZA DEL GRANO DE LEÓN
El manifiesto encabezado por Antonio Gamoneda, que el pasado miércoles publicó Diario de León bajo el título de «segunda carta muy abierta al alcalde y a la corporación municipal leonesa, sumó ayer a curto nuevos firmantes. El escrito añade ya bajo su última línea a Julio Llamazares, Luis Grau, Juan Carlos Ponga y Eloísa Otero, que se añaden a Modesto Llamas Gil, Alejandro Vargas Aedo, José Cosamalón García, Luis García Zurdo, Pablo de la Varga Ferreras, Amelia Gamoneda Lanza, José de León Alonso, Amancio González de Andrés y Luís Artigue Holgado. Su reclamación, contenida dentro de la Plataforma Salvemos la plaza del Grano, persigue que el Ayuntamiento de León anule el proyecto «pretendidamente urbanista».
Los intelectuales insisten en el valor arquitectónico y popular de la plaza «renacentista», como se cita en el informe de la arqueóloga María Luz González Fernández. Su oposición se da no sólo a las dos primeras fases del proyecto, que son las que están previstas ahora con un presupuesto de 242.581,68 euros, sino también a la tercera. Ésta última, sin presupuesto aún los cerca de 300.000 euros estimados ni plazo, sería la que levantaría los cantos del centro de la plaza, instalaría un sistema de drenaje y volvería a colocarlos en la disposición actual.


miércoles, 11 de enero de 2017

Segunda carta «muy abierta» al alcalde y a la corporación municipal leonesa (Antonio Gamoneda *)

Segunda carta «muy abierta» al alcalde y a la corporación municipal leonesa Antonio Gamoneda (*) 

Señor alcalde, señores concejales del Ayuntamiento de León, leoneses:
En el Diario de León correspondiente al 22 de enero de 2014, Antonio Gamoneda Lobón, en representación de un grupo de profesionales leoneses de la literatura, las artes plásticas, la economía, la medicina, la abogacía, la docencia universitaria y otras actividades, firmaba una Carta muy abierta al alcalde de León. Dicha carta no fue contestada ni se produjo señal alguna de haber sido considerada o leída. El citado grupo estima conveniente reiterar su contenido que, abreviado, se reproduce a continuación: hacemos notar nuestro deseo de que el texto sea conocido y valorado por los leoneses que, si lo desean, pueden apoyarlo o adherirse, individual o grupalmente, a él.
Tanto nuestra comunicación anterior como ésta no están referidas a un asunto menor; para los ciudadanos locales, para su conformidad y su bienestar personales y colectivos, es muy importante no sólo la eficacia y la corrección de los actos administrativos y técnicos que el Ayuntamiento asume habitualmente; importa también mucho la protección y cuidado del que es su patrimonio cultural, sea físico o inmaterial, y, obviamente, nos importa también no ser maltratados en nuestra sensibilidad o en nuestras convicciones relativas a tal patrimonio. Esa corporación tiene responsabilidades en estos órdenes.
Ateniéndose a estas responsabilidades, la corporación municipal debe contemplar, sin demora, la plaza del Grano en sus aspectos principales hoy problematizados: soportales columnados que son restos de un número mayor; accesos por calles descendentes, una de ellas, la conocida como El Barranco, ya desfigurada; aceras necesitadas de reparación pero ajustadas a la fisonomía de la plaza; canto rodado medieval en la superficie de ésta (única muestra europea de esta modalidad); una pared claustral con portal neoclásico de arco escarzano, un triple ábside románico, una fuente con su aljibe y su columna escultórica (capitel, niños desnudos), una las mejeores de la calificada serie de Carlos IV, y unos chopos, inoportunos quizá a causa de que su verticalidad ‘pelea’ con la horizontalidad dominante y de que nada tienen que ver con el carácter tipificado en su entorno; también, levantada en tiempos anteriores a cualquier estimación democrática, ya irremediable en su altura —no totalmente en su fachada— una edificación, una cuando menos, que puede calificarse de ofensiva dentro del conjunto.
Con estos componentes, nuestra plaza —de los ciudadanos leoneses, no se olvide— exige un respeto; aún nos hace presente la tipología de un pasado convecinal, gremial y comunal, de una cultura tipificada en términos leoneses.
No se trata de retornos ni de nostalgias. Se trata de conservar y cuidar bienes nuestros, tarea que es competencia obligada de una Corporación elegida por nosotros; y de que las actuaciones urbanísticas no violen nuestra condición de herederos de un tiempo despojándonos de sus testimonios. Se trata de preservar y enriquecer el presente y el futuro de León con el conocimiento sensible de su realidad, y de ser fieles a nuestra caracterización histórica y a la estética de la ciudad. Se trata, en resumen, del respeto a nuestro patrimonio, a nuestros bienes vinculados al sentimiento y al bienestar ciudadano, y del respeto a nuestros derechos y a nuestra sensibilidad.
Sugeríamos la posibilidad de recrear, sin gasto, el mercado más hermoso de España, quizá de Europa; un mercado que tendría valor etnográfico, tradicional (folklórico, incluso) y de convivencia con el espacio rural. Prescindimos hoy de este aspecto aunque permanezcamos en el propósito.
Obviamente, pedíamos y pedimos que sea retirado el proyecto de obras para un supuesto arreglo de la plaza (repavimentación con módulos actuales y modificación de su trazado en superficie), proyecto que aún mantiene ese Ayuntamiento.
Pasamos ahora a otras manifestaciones nuevas y urgentes.
Nos hemos integrado en la plataforma que suscribe el manifiesto Salvemos la plaza del Grano, manifiesto conocido por el Ayuntamiento de León y por el Gobierno de España, al que se han sumado más de 5.000 firmas.
En el día de hoy, mediante este segundo comunicado (previo al que será presentado a la corporación municipal a título de recurso o con la modalidad jurídico-administrativa que mejor proceda) damos cuenta de las que serán nuestras actuaciones inmediatas, orientadas a frenar el citado proyecto. En estas actuaciones, con la condición única de no crear demora, podrá ser parte la mencionada plataforma, con quien, bajo idéntico condicionamiento, cabe pactar que las asuma en términos de titularidad. Adhesiones análogas, si procede o conviene, podrán concertarse con otros grupos que ya se han manifestado acordes, con nuevos grupos y con cualquier leonés o leonesa, de nacimiento o de residencia, que manifieste una actitud análoga. Para público conocimiento, y también a los efectos de los posibles pactos entre grupos, se hace constar que la representación de quienes suscriben o suscribirán este escrito, se personaliza, actual y provisionalmente, en las siguientes diez personas: Modesto Llamas Gil, Alejandro Vargas Aedo, Antonio Gamoneda Lobón, José Cosamalón García, Luis García Zurdo, Pablo de la Varga Ferreras, Amelia Gamoneda Lanza, José de León Alonso, Amancio González Andrés y Luis Artigue Holgado.
Las actuaciones que llevaremos a cabo a corto plazo son las siguientes:
En tiempo y forma procedentes, presentaremos en el Ayuntamiento de León escrito que contenga los fundamentos y estimaciones, la voluntad y los requerimientos que quedan recogidos en la presente comunicación. Todo ello para que se inicie el preceptivo expediente referido a la plaza del Grano, al proyecto municipal que se dice y a nuestros derechos dentro de la situación.
Si se hace necesario o conveniente, contando con la debida constancia de la presentación mencionada en el anterior párrafo, nos dirigiremos a la Junta de Castilla y León —Consejo del Patrimonio Cultural—, y posteriormente, también si se hiciese necesario o conveniente, al Gobierno de España —Ministerio de Cultura—, en ambos casos denunciando el proyecto del Ayuntamiento de León relativo a la plaza del Grano, denuncia orientada a la suspensión del mencionado proyecto y a su definitiva anulación.
Nos acogeremos a la siguiente normativa y a cualquiera otra aplicable: Ley de Bienes de Interés Cultural (1985). Del Patrimonio Histórico de España; Lugares de Interés Etnológico, en relación a criterios y disposiciones de la Unesco; Ley 12/2002, de 11 de julio, del Patrimonio Cultural de Castilla y León. En particular a sus artículos 1, 5 y 8.
Suponemos que el Ayuntamiento sabe que, precisamente a causa de la legislación citada, como ciudadanos y como personas físicas, estamos facultados para iniciar el trámite que anunciamos y, en consecuencia, el natural expediente, y suponemos también que conoce las inmediatas y particulares consecuencias de éste.
Entendemos asimismo, esto a los efectos éticos, morales y de conocimiento público, que no puede considerarse amenaza una comunicación referida a derechos y trámites establecidos y amparados por la ley, que, además, se declara como un aviso en el marco, aún deseable, de un diálogo.
Obviamente, nuestros trámites se paralizarán si, inmediatamente, el Ayuntamiento decide y hace pública la anulación o suspensión del repetido proyecto.
Estos son los puntos que recogen nuestros criterios y decisiones relacionados con la plaza del Grano, amenazada, como está —la plaza, sí— por el proyecto pretendidamente urbanista que el Ayuntamiento de León mantiene en perspectiva de realización. El presente escrito, orientado, como queda dicho, al conocimiento público y al del propio Ayuntamiento a título de aviso, lo firmo en representación de las personas nominadas.
(*) Además del Premio Cervantes, suscriben la paralización de las obras en la plaza del Grano Modesto Llamas Gil, Alejandro Vargas Aedo, José Cosamalón García, Luis García Zurdo, Pablo de la Varga Ferreras, Amelia Gamoneda Lanza, José de León Alonso, Amancio González Andrés y Luis Artigue Holgado.
http://www.diariodeleon.es/noticias/leon/segunda-carta-muy-abierta-alcalde-corporacion-municipal-leonesa_1128741.html

domingo, 8 de enero de 2017

La Plaza del Grano: conservar sí pero no trasformar ( Luis Artigue)

La Plaza del Grano: conservar sí pero no trasformar (Luis Artigue) León es la máquina del tiempo sobre la que escribió una vez H.G. Wells. De hecho caminar por los alrededores de la Plaza del Grano equivale a tomarle un poco el pulso a la vida del medievo: el mercado oloroso y pustulento, delantales y banquetas y productos de la tierra bajo los soportales en una plaza matinal repleta de carromatos y gentes que son todo un mapamundi de exploradores, charlatanes, afiladores, timadores, encantadores de cabras, meretrices, soldados borrachos todos, mendigos harapientos y niños huérfanos hechos enteramente para la picaresca y la tristeza… León es intemporal. Tiene de hecho turistear por León un componente de trascendencia, de más allá de lo real, que convierte en definitivo el viaje aquí (“pobre y pequeño lugar que apela al corazón –decía el poema de T. S. Elliot-/… El viandante tiene agujeros en los zapatos/ a fin de captar todas las corrientes terrenales/ y por eso para él el lugar no es pequeño ni pobre). Y otro vuelve calzando los zapatos del viajero: quien lo probó lo sabe. Al respecto bien se puede tomar, más allá de la catedral (que a la vez que referencia es tópico) la Plaza del Grano como centro neurálgico del viaje a un lugar –León- con futuro que cuida su pasado, pues la Plaza del Grano es la oficina sin paredes de la Historia, es la licenciatura del origen, santo y seña del tiempo y su irradiante eternidad. Sin embargo cada dos por tres nuestros políticos municipales, y tras ya no pocos movimientos populares que han mostrado el palmario rechazo ciudadano, nos sobrevienen con la noticia de que se quieren “cargar” la Plaza del Grano con una operación urbanística que no se limita a conservarla sino que opta por reformarla o reformularla con el mismo proyecto que ya hubo de paralizarse debido a las protestas de la sociedad civil: están empeñados en recuperar urbanísticamente La Plaza del Grano y traerla así al siglo XXI, en vez de sólo restaurarla, como si ésta no fuera ya en sí misma una joya teletransportadora debido a su antigua imperfección. Al parecer, alucinen, van ahora otra vez a imponernos el viejo proyecto contra el que ya protestamos, y que pretendía reactualizar urbanísticamente la Plaza del Grano, lo cual no viene a ser como sugerir eufemísticamente que la van a demoler y reedificarán en su lugar otra réplica casi igual pero más moderna y de mentira, pero por ahí le anda. Y es que algunos tenemos la certeza de que si la Plaza del Grano tal como la conservamos estuviera, pongamos, que en Nueva York, se harían peregrinaciones hasta allí y habría que pagar por verla. Incluso algunos leoneses lo harían… Estando aquí desde siempre, ya ven, no la hace turísticamente caso institucional apenas nadie, e incluso ahora hasta quieren maquillar su antigüedad, su pureza, su esencia, su poder. Por favor, respeten lo que este lugar tiene de soporte histórico y referente cultural, lo que hay ahí de los seres de manos callosas que nos han precedido, eso que tiene la Plaza del Grano de alma gastada pero incombustible de todos nosotros. ¿Intervenir urbanísticamente en la Plaza del Grano? ¡Sólo para apuntalar y conservar sin cementar ni enmaderar, como ya hicieron expertos conservadores, y desde luego nunca para reactualizar ni para transformar. De hecho así lo están pidiendo algunas de las grandes mentes de esta ciudad como Antonio Gamoneda, Modesto Llamas Gil, Alejandro Vargas, Luis Grau, Amancio González, José de León y por ahí todo seguido, y así se comenta ahora una vez más en las tertulias, los bares y las redes sociales, y están protestando también a tal efecto activistas, vecinos, los muertos en sus tumbas y hasta la burra y el buey contra el vicio político de preferir la estética a la ética arquitectónica. Sí, quieren modernizar la Plaza del Grano; la quieren hacer un leefting, inyectarle colágeno en las arrugas y operarle los pechos… ¡Yo protesto! Y lo hago saliendo contigo, amor, a tomar una copa en esa Plaza incomparable: al deslizar las suelas de nuestros zapatos por las imperfectas pero humanizadas piedras, éstas nos parecen un cuerpo, y la noche se enciende… ¡La ginebra en tus ojos abre surcos de niebla! A la Plaza del Grano y a ti os digo lo mismo: estás preciosa como eres; como estás. Luis Artigue Fuente: Leonoticias

domingo, 4 de diciembre de 2016

Los hermanos Seoane, que levantaron la plaza en 1989, defienden el empedrado tradicional

Los cirujanos de la plaza del Grano

Los hermanos Seoane, que levantaron la plaza en 1989, defienden el empedrado de cantos rodados sobre tierra y su restauración como la mejor manera de conservar la esencia de «una plaza única en Europa».

foto de los hermanos Seoane en la Plaza del Grano
Haz Click en la imagen para leer la noticia completa del Diario de León

viernes, 2 de diciembre de 2016

Servidor, por ejemplo, fue ayer a la Plaza del Grano a hacer patente su desacuerdo porque le salió de la bolsa de las voluntades, sin ser manipulado por nadie, ni a nadie manipular (que es verbo que no practico y casi ni conjugo, creyente como soy en el raciocinar individual), cuestión de libre coincidencia de pareceres. No malgaste dineros ni tópicos la autoridad municipal, priorice las necesidades de la urbe y sus urbanitas y muestre su carácter conservador –buena oportunidad tiene- en la Plaza del Grano. (Juan Garcia Campal)

¡ QUE DEJEN LA PLAZA DEL GRANO COMO ESTÁ! ( Luis Artigue)

GRANO (Luis Grau Lobo)

Plaza del Grano, entregáis la moza al moro (Flory Fdez. Castro)